Cuando Ron Weber, representante de material de pesca de Minneapolis, comenzó a conducir rumbo norte en una clara tarde del mes de agosto de 1959, poco iba a imaginar que su vida cambiaría ese día para siempre. Porque fue durante ese viaje cuando Ron Weber vería su primer señuelo Rapala.
Ron Weber nace en 1928 al norte de Minnesota. El creció acostumbrado al trabajo duro, la vida no fue fácil para crecer en el estado del mineral de hierro y la madera.
Su mayor pasión fue pescar. Y esta pasión fue la que le llevó al negocio del material de pesca. En 1954 Weber se unió a Pflueger, una de las compañías más antiguas del mundo de material de pesca.
Su puesto de trabajo en Pflueger llevó a Weber al Medio oeste, lo cual le permitió adquirir valiosas experiencias dentro de la industria del material de pesca con visitas diarias a distribuidores y a las tiendas de pesca.
A finales de los 50, Weber dejó Pflueger para comenzar con su propia compañía distribuidora de material de pesca, situada en las afueras de Minneapolis.
Un día de agosto de 1959, Weber y algunos amigos iban en dirección al noroeste de Ontario para un viaje de pesca de una semana. Los dos primeros días del viaje de pesca de Weber a Ontario no fueron bien. Frustrado, el compañero de pesca de Weber, Al Wallin, dudando puso un señuelo que Weber jamás había visto. Wallin había recibido ese señuelo de un tío suyo que trabajaba en la embajada americana en Helsinki. Sujetándolo como una piedra preciosa, su amigo ató el señuelo a la línea. Súbitamente, donde no había peces, comenzaron a haberlos en cantidad.
Como puede imaginarse, aquel señuelo era un Rapala.
En el camino de regreso a las Ciudades Gemelas, Weber paró en la tienda y compró unos pocos señuelos Rapala, que demostraron ser tan buenos como los de su compañero de pesca.
Cuando Weber llegó a casa, le escribió una carta a la compañía Rapala con un pedido de 500 señuelos. Sin saber con exactitud que hacer, Lauri y Risto llevaron la carta a Helsinki, donde un oficial del Departamento de Comercio Exterior dijo que la familia Rapala necesitaba un agente. El oficial recomendó a Harald Brunou, que comenzó una relación de más de 20 años, hasta su muerte en 1989.
Les preparó los documentos necesarios y les pasó a máquina el pedido. Los señuelos llegaron a Minnesota a principios de 1960.
Mientras tanto, más crecía el potencial de los señuelos Rapala. Tanto fue así que decidió crear una empresa para comercializar el señuelo. Weber se acercó a ver a un viejo amigo suyo, RayOstrom, el cual hizo un espacio en el sótano de su tienda.
Como la demanda de señuelos Rapala crecía, Weber y Ostrom decidieron obtener de la familia Rapala un contrato de exclusiva de distribución de los señuelos para toda Norteamérica
Originalmente, Weber y Ostrom llamaron a su negocio Rapala Company. Más tarde pensaron a la vez que sería bonito plasmar el espíritu de Minnesota y Wisconsin. Así que se decidieron por otro nuevo nombre, Normark, que significa tierra del norte.